viernes, 17 de agosto de 2007

DÍA 1



EL REFRI


María nunca ha estado segura o convencida a cerca de nada, va por la vida pensándose como una persona ambivalente, llena de constantes actos de inconstancia, que sólo reafirman su inseguridad. Los días en su casa aunque parecieran iguales, dentro de su mente están llenos de excentricidades, colores, olores y sabores. Un lunes por ejemplo imaginaba mientras veía el noticiero de las 8am , un pastel con merengue color gris, verde , morado y negro; pensaba que el gris es un color asqueroso para ser betún de pastel y decidió cambiarlo por fucsia. Cuando observaba el monitor de su computadora, pensaba que su cerebro estaba repleto de musgo, que las ideas resbalaban una tras otra jugando a la resbaladilla como cuando ella de chiquita un día en el kinder se aventó de una de éstas y olvidó que tenía manos acariciando con su rostro todas las piedras para terminar llena de sangre – que como muchas cosas más era una de sus tantas fobias – pero después de una reflexión con ese tipo de contenidos tan fuertes e incómodos para su tranquilidad emocional; María prefería brincar rápido a otro pensamiento y comenzaba a mover sus ojos, sus grandes y rojos ojos, llenos de ardor por la falta de sueño; los deslizaba por las paredes de la cocina, le gustaba observar cómo su madre había pensando tan femeninamente al colocar ese mosaico tan rosita tan bonito y entonces llegaba a dónde le gustaba detenerse por largo tiempo a meter la cabeza: el refrigerador este peculiar electrodoméstico – con perdón por el uso cagado de esta palabra – provocaba en María , María , María ( disfrute por favor de leer en voz alta este hermoso nombre, hágalo suavemente , lentamente con toda la mente ) colgada de la puerta con la mano derecha, jugando en secreto como la niña que acaba de hacer una travesura, con sus piernas y la falda deja que el aire frío que despiden los adentros de este su lugar favorito, la excite poco a poco, cierra las rodillas y avienta suavecito las chanclas color rosa que le dio su prima; respira/suspira los olores revueltos de las frutas, del jitomate, del ajo, del chile, el queso, el mole de ayer y siente cómo su nariz se hincha, se abre, se infla y se deja violar por todo; el aire también acaricia su cuello y piensa que sería mejor deshacerse de la bufanda verde, ahora más abajo, sus pezones están duros siente dolor dentro de su vientre al contraer su cuerpo lleno de frío y de ganas, su espalda parece un arco lleno de escamas y su cabello cae sobre un plato de puré de manzanas para hacerle recordar que no se puede hacer el amor con la comida.
la primera parte de mi cuerpo de 7 ( ke mamadas )

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